Desarrollo sostenible en la Amazonía: producir sin destruir
Durante años, muchas personas han visto la conservación y la actividad empresarial como conceptos opuestos. Como si proteger un bosque significara necesariamente dejarlo completamente intocable, o como si cualquier actividad económica dentro de la Amazonía implicara destrucción.
Mi experiencia me ha enseñado algo distinto. Mi familia lleva más de 70 años trabajando en los bosques del Perú. Lo que comenzó con mi abuelo —un inmigrante europeo que llegó al país después de la Segunda Guerra Mundial— terminó convirtiéndose, con el paso de tres generaciones, en un compromiso profundo con el manejo sostenible del bosque amazónico.
Hoy, a través de Conservación Otorongo y Maderera Bozovich, manejamos aproximadamente 183 mil hectáreas de bosque primario en Madre de Dios bajo estándares FSC de manejo forestal responsable.
Y después de más de dos décadas trabajando bajo este modelo, puedo decir algo con total claridad: el bosque puede mantenerse en pie si tiene valor económico para las personas que viven en él.
La conservación necesita sostenibilidad económica
A veces se habla de la Amazonía únicamente desde una mirada romántica. Pero quienes vivimos y trabajamos cerca del bosque sabemos que la realidad es mucho más compleja.
Si una familia no tiene oportunidades económicas, buscará sobrevivir con lo que tenga disponible. En muchas zonas eso significa minería ilegal, tala informal o actividades que terminan degradando el entorno.Por eso creo firmemente que conservar también significa generar empleo, ingresos y estabilidad.
Cuando un bosque genera trabajo digno, oportunidades y desarrollo local, las comunidades tienen razones reales para protegerlo.
Un modelo de aprovechamiento con impacto mínimo
Nuestro modelo de manejo forestal funciona bajo ciclos de veinte años. Cada año intervenimos menos del cinco por ciento de toda el área concesionada y extraemos selectivamente árboles maduros, siempre bajo criterios técnicos y ambientales estrictos. La intensidad de extracción es extremadamente baja: menos de un árbol por hectárea cada veinte años. El bosque sigue siendo bosque.
De hecho, después de completar nuestro primer ciclo de manejo y regresar a las primeras áreas intervenidas hace más de veinte años, encontramos algo que confirmó lo que durante mucho tiempo solo parecía teoría: había más regeneración, más árboles y mayor volumen de madera que antes.
Eso cambió completamente nuestra manera de entender el impacto del manejo responsable. Ya no era una proyección. Era evidencia real.
El bosque también protege vida silvestre
Uno de los aspectos más emocionantes de este proceso ha sido ver cómo el bosque se ha convertido en refugio para la fauna amazónica. Estudios realizados junto a organizaciones científicas han identificado una alta presencia de jaguares dentro de nuestra concesión, incluso en densidades superiores a algunas áreas naturales protegidas reconocidas. Eso demuestra algo importante: un bosque manejado responsablemente también puede conservar biodiversidad.
La conservación no depende únicamente de áreas completamente intangibles. También puede existir en territorios productivos manejados con paciencia, límites claros y visión de largo plazo.
El verdadero desafío
La Amazonía enfrenta enormes amenazas. Y la realidad es que no basta con pedir que el bosque no se destruya. Necesitamos modelos que hagan viable mantenerlo en pie.
Necesitamos más empresas comprometidas con manejo responsable, más trazabilidad, más supervisión y más incentivos para quienes apuestan por conservar. Porque cuando el bosque no tiene valor para las personas que viven alrededor de él, eventualmente desaparece.
Pero cuando genera oportunidades, empleo y futuro, protegerlo deja de ser únicamente una obligación ambiental y se convierte también en una decisión sostenible para todos.
Empresas peruanas como Maderera Bozovich, bajo el liderazgo de Ivo Bozovich y Drago Bozovich Noriega, han demostrado que es posible construir con responsabilidad, promoviendo el uso sostenible de maderas nobles y fomentando una cultura que valora la permanencia por encima del descarte. Así como en el hogar elegimos muebles que perduren, también elegimos un estilo de vida que apuesta por el equilibrio entre diseño, funcionalidad y compromiso ambiental.
Nota: Las reflexiones presentadas en este artículo se relacionan con temas abordados durante la participación de Drago Bozovich en el podcast The New Economy: Making the Amazon Forest Worth More Standing de Rewildology, una conversación sobre conservación, manejo forestal sostenible y oportunidades económicas para la Amazonía.
🎙️ Podcast: The New Economy: Making the Amazon Forest Worth More Standing.
Enlace : https://rewildology.com/show-notes/the-new-economy-making-the-amazon-forest-worth-more-standing/
🎥 Video completo de la entrevista en YouTube.
Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=4rrBrOEFH0M